En el mundo de los cosméticos, un ingrediente probado a través del tiempo raramente se posiciona como algo sensacional o que valga la pena. En su lugar, casi toda la industria se concentra en la nueva tecnología y en ingredientes exóticos que, aunque se ven impresionantes en el papel, es probable que no cuenten con pruebas científicas importantes (o más bien ninguna) que respalden sus argumentos. Ese no es el caso de la vitamina E (tocoferol por su nombre químico). Es uno de loa antioxidantes más conocidos e investigados, tanto cuando se toma oralmente como cuando se usa en productos para el cuidado de la piel. Si existiera un Salón de la Fama de los antioxidantes, es probable que la vitamina E fuera la primera en formar parte del mismo (aunque esto no significa que sea el “mejor” antioxidante ya que no existe uno que sea el mejor, sino muchas maravillosas opciones extremadamente útiles). Es soluble en la grasa y puede encontrarse en varias formas, siendo el alfatocoferol su ingrediente más biológicamente activo. La siguiente información incluye una muestra de sus capacidades comprobadas cuando se aplica en forma tópica (en un área localizada):
- Protege la epidermis (las capas superiores de la piel) desde las etapas iniciales del daño de la luz ultravioleta.
- Aumenta la eficacia de los ingredientes activos del bloqueador solar ayudando a estabilizarlos.
- Disminuye la formación de radicales libres cuando se expone la piel a los rayos UVA y a otras fuentes de estrés de la piel.
- Evita la peroxidación de las grasas, una fuente importante de daños de la membrana celular en el cuerpo.
- Disminuye la pérdida de agua transepidérmica en la piel y fortalece la función de barrera de la piel.
- Protege el equilibrio de los aceites (lípidos) en la barrera de la piel durante el proceso de limpieza.
- Disminuye la severidad de las quemaduras solares.
- La piel absorbe y mantiene los niveles de la vitamina E tópica, prolongando sus beneficios entre una y otra aplicación.
(Fuentes de la información anterior: Nutrition and Cancer, Volumen 16, Ediciones 3-4, 1991, páginas 219-225; International Journal of Immunopathology and Pharmacology, julio-septiembre de 2005, páginas 497-502; Experimental Dermatology, septiembre de 2005, páginas 684-691; International Journal of Biological Macromolecules, julio de 2005, páginas 116-119; Skin Pharmacology and Physiology, enero-febrero de 2005, páginas 20-26; The Journal of Investigative Dermatology, febrero de 2005, páginas 304-307; Photochemistry and Photobiology, abril 1993, páginas 613-615 y Journal of Cosmetic Dermatology, enero de 2005, página 4).
Existen ocho formas básicas de la molécula completa de la vitamina E, que son derivadas ya sea en forma sintética o natural. Las formas más típicas son el d-alfa tocoferol, el acetato d-alfa tocoferol, dl-alfa tocoferol y el acetato de dl-alfa tocoferol. La letra “d” antes de “alfa” indica que los productos han sido derivados de fuentes naturales como aceites vegetales o germen de trigo. El prefijo “dl” muestra que la vitamina ha sido creada a partir de una base sintética. Las investigaciones han demostrado que las formas naturales de la vitamina E son más potentes y tienen una tasa de retención más alta que sus equivalentes sintéticos, pero definitivamente ambas tienen importancia antioxidante. (Fuente: American Journal of Clinical Nutrition, abril de 2003, páginas 899-906 y Federation of European Biochemical Societies, octubre 16, 1998, páginas 145-148).
Es evidente que las diversas formas de la vitamina E representan un papel importante como antioxidantes y agentes antiinflamatorios. Lo que mencionan muchas de las investigaciones arriba citadas es que la piel obtiene más beneficios de la aplicación tópica de la vitamina E en comparación con las dosis orales de la misma. Sin embargo, la vitamina E tiene múltiples beneficios para el cuerpo y definitivamente es un complemento que hay que considerar (con la aprobación de su médico) si su dieta normal es deficiente en este nutriente. Cuando se habla de los antioxidantes existen beneficios internos de su consumo en la dieta o como complemento de la alimentación y beneficios externos de la aplicación tópica. Tan importante como es la vitamina E para la piel, es mejor usarla en combinación con otros antioxidantes, en donde se incluye la vitamina C, el té verde, la coenzima Q10 y muchos, muchos otros. En otras palabras, no es el único antioxidante con un historial impresionante.
La vitamina E por sí misma es un antioxidante fascinante, pero algunas compañías selectas han comenzado a usar los tocotrienoles, un segmento de los ocho componentes diferentes de la vitamina E, que son alfa-tocoferol, beta-tocoferol, gama-tocoferol, delta-tocoferol, alfa-tocotrienol, beta-tocotrienol, gama-tocotrienol y delta-tocotrienol. Existen investigaciones que demuestran que los tocotrienoles son más potentes que otras formas de vitamina E en lo que respecta a la actividad antioxidante (Fuente: Journal of Nutrition, febrero de 2001, páginas 3695-3735 y Annals of the New York Academy of Sciences, Edición 1,031, 2004, páginas 124-142), pero las investigaciones se concentraron en grandes dosis orales de tocotrienoles, estudios con animales o in vitro (probeta). En general, los tocotrienoles parecen mejorar todavía más la función de barrera y modular el crecimiento. (Fuente: Free Radical Biology and Medicine, febrero de 2003, páginas 330-336). Ha quedado demostrado que, por lo menos en los estudios con animales, el cuerpo tiene sistemas integrados para regular adonde van las diversas formas de vitamina E y se cree que cada segmento representa un papel en la protección de diversas células, ya sea en el cerebro, los pulmones o la piel (Fuente: Journal of Lipid Research, Volumen 37, Edición 4, abril de 1996, páginas 893-901). Las fuentes alimenticias de los tocotrienoles incluyen los aceites de fruta de palma, de cebada y del salvado de arroz.
¿Ayuda la vitamina E en las cicatrices?
La respuesta más sencilla es: “Probablemente no”. La investigación publicada en Dermatologic Surgery, abril de 1999, páginas 311-315, llegó a la conclusión de que: “…el estudio muestra que no existe ningún beneficio en el resultado cosmético de las cicatrices mediante la aplicación de la vitamina E después de una cirugía de piel y que la aplicación de vitamina E tópica puede en realidad ser perjudicial para la apariencia cosmética de la cicatriz. En el 90% de los casos en este estudio, la vitamina E tópica no tuvo ningún efecto o en realidad empeoró la apariencia cosmética de las cicatrices. De los pacientes estudiados, el 33% desarrolló una dermatitis por contacto con la vitamina E.” El estudio fue doble ciego “con pacientes a los que se les dieron dos ungüentos cada uno etiquetado como “A” y “B”. El ungüento “A” era Aquaphor, un emoliente común y corriente y el “B” era Aquaphor mezclado con vitamina E pura. A los pacientes se les pidió que se aplicaran el ungüento A en la parte A y el ungüento B en la parte B, dos veces al día durante cuatro semanas.” La conclusión a la que se llegó fue que la vitamina E aplicada sobre la piel no parece disminuir la apariencia o la formación de cicatrices. Sin embargo, como lo afirmarían muchos dermatólogos, muchos pacientes creen que la vitamina E evita o disminuye la apariencia de las cicatrices, por lo tanto su uso continúa así como las anécdotas sobre los resultados. No veo ningún daño en hacerlo, siempre y cuando usted sea realista en sus expectativas y suspenda su uso si aparecen señales de irritación.